El proper Cafè Filosòfic a la Biblioteca Ca n'Altimira tractarà sobre l'espiritualitat. Serà el proper dijous 23 de maig a les 18,30h.
A continuació us presentem els materials elaborats a propòsit, per Carme Perelló i Silvia Staps (ReAcciona Psico&Filo):
La espiritualidad y la suerte: escrito enlace
La capacidad para la
espiritualidad es inherente al ser humano, es condición de su existencia y es
la oportunidad de ser capaz de controlar y moderar su egoísmo innato, de sobreponerse a las influencias
sociales para poder vivir la vida que realmente se busca vivir. Es aquella que
permite encontrar el sentido de la vida, de la felicidad y de la plenitud de
tener una vida sana, en coherencia con el ritmo de vida actual. Es aquella que
motiva a mejorar y actuar provechosamente para un@ mism@, para las personas
más cercanas y para el bienestar de la sociedad en su conjunto.
Ahora
bien, ¿qué papel lleva a cabo la suerte en esta búsqueda incansable del ser
humano por alcanzar el equilibrio?
Convengamos, primero, en que cualquier propósito que nos planteemos en la vida debe tener como premisa el cumplimiento de tres elementos indispensables para alcanzar el éxito, lo que podríamos llamar la P-C-P, a saber, pasión – constancia – paciencia. De tal manera que la suerte sería el resultado de una combinación de los acontecimientos ocurridos que nosotros mismos hemos favorecido, fruto de nuestra actitud (pasión), empeño (constancia) y perseverancia (paciencia) en la búsqueda de unos efectos determinados, independientemente de las consecuencias, buenas o malas, cuya probabilidad nos excede.
A menudo se dice que la suerte hay que buscarla, o lo que es lo mismo, sólo después de poner de nuestra parte los medios pertinentes a la consecución de un determinado propósito, tendrá algún sentido decir que nuestro esfuerzo ha ido acompañado por la buena o la mala suerte. Raramente las cosas que deseamos sucederán por casualidad y, por supuesto, no podemos limitarnos a esperar pacientemente que así sea; en cambio, sí cabe esperar que nuestro intento se vea favorecido por la fortuna.
Convengamos, primero, en que cualquier propósito que nos planteemos en la vida debe tener como premisa el cumplimiento de tres elementos indispensables para alcanzar el éxito, lo que podríamos llamar la P-C-P, a saber, pasión – constancia – paciencia. De tal manera que la suerte sería el resultado de una combinación de los acontecimientos ocurridos que nosotros mismos hemos favorecido, fruto de nuestra actitud (pasión), empeño (constancia) y perseverancia (paciencia) en la búsqueda de unos efectos determinados, independientemente de las consecuencias, buenas o malas, cuya probabilidad nos excede.
A menudo se dice que la suerte hay que buscarla, o lo que es lo mismo, sólo después de poner de nuestra parte los medios pertinentes a la consecución de un determinado propósito, tendrá algún sentido decir que nuestro esfuerzo ha ido acompañado por la buena o la mala suerte. Raramente las cosas que deseamos sucederán por casualidad y, por supuesto, no podemos limitarnos a esperar pacientemente que así sea; en cambio, sí cabe esperar que nuestro intento se vea favorecido por la fortuna.
Por lo tanto, no resulta disparatado definir la suerte como la causalidad accidental de aquello que deseamos (o no deseamos) y, a su vez, como la casualidad accidental de algo que ni estaba en nuestro propósito ni en nuestra intención (serendipity, neologismo inglés que significa «hallazgo afortunado e inesperado»). La suerte la buscamos; la casualidad nos encuentra.
La casualidad (feliz o desdichada) es una fuerza sin control; la suerte, por el contrario, es algo que acompaña (o no acompaña) a la acción nacida de un determinado propósito.
- ¿Existe la suerte sin éxito?
- ¿Qué diferencia existe entre el concepto de suerte y el de azar?
- ¿La suerte lleva a cabo algún papel en el destino?
- ¿En qué creemos más: en la suerte o en el destino?

